Guionistas de TV
Imaginación al poder

Dicen de ellos que son los grandes desconocidos de la televisión, pero su trabajo es uno de los más importantes, creativos y difíciles que existen. De sus cabezas saldrán los personajes e historias que alegren nuestras noches
Todo empezó cuando el productor Miguel Ángel Bernardeau tuvo la idea de hacer una serie ambientada en los años 60. Se lo propuso al guionista Eduardo Ladrón de Guevara y éste, entusiasmado, enseguida hizo la “Biblia” y el primer guión. Pero todas las cadenas lo rechazaron. El texto estuvo guardado en un cajón durante 8 o 9 años. De vez en cuando, el productor le cambiaba el título, lo volvía a encuadernar y lo enviaba de nuevo a las televisiones. Se llamó: Así fuimos, Así fuimos todos... Hasta que un buen día una cadena dijo que sí. Estaba a punto de nacer Cuéntame cómo pasó, y su éxito fue tal que, siete años después, sigue cosechando premios y altos índices de audiencia.
Cuéntame cómo pasó, Aída, Los hombres de Paco, El Internado... son sólo algunas de las series que llenan nuestros días de historias cotidianas, personajes entrañables, carcajadas y misterio. Nos acompañan durante horas y horas a lo largo de las semanas, y al cabo de los años son la banda audiovisual de nuestra infancia, juventud... Pero para que un día se cuelen en nuestras casas a través de la pequeña pantalla, un equipo de guionistas debe trabajar durante meses, a veces años, en un largo proceso de creación donde la imaginación, el ingenio y espíritu de equipo son esenciales. Su formación es muy diversa, entre ellos hay periodistas, licenciados en comunicación audiovisual, psicólogos, filólogos... Dicen de ellos que son los grandes desconocidos de la creación audiovisual. Desde CREA nos adentramos en el trabajo de seis de los guionistas más importantes de la ficción televisiva española actual para
conocer de cerca su trabajo y descubrir cómo han hecho posible vivir de su ingenio.
“La formación y la experiencia son importantes, pero en realidad lo que cuenta es cómo escr ibas”, explica Pablo Tebar, productor ejecutivo de Herederos. Así, la forma más habitual de entrar a formar parte de un equipo de guionistas de televisión es realizando una prueba en la productora. Ésta suele consistir en crear una secuencia de la serie a la que el candidato opta a incorporarse. Sin embargo, siempre es mejor que el guionista traiga bajo el brazo un buen número de ideas y secuencias escritas, porque “nunca se sabe cuándo los vas a poder vender”, afirma Covadonga Espeso, productora creativa de Yo soy Bea , entre otras series. Una vez configurados los equipos de guionistas, el siguiente paso es configurar la “Biblia” de la temporada, que, dependiendo de la serie, puede ocupar unas 80 o 100 páginas y tardar de 4 a 6 semanas en redactarse. “Se trata de un mapa de tramas en el que especificamos lo que va a ocurrir a lo largo de la siguiente temporada, qué pasará en grandes líneas en cada capítulo y cuál será la trayectoria de los personajes hasta el final”, explica Carlos García, guionista de El Internado. Después, a cada equipo de guionistas se le asigna un capítulo y suele tener entre 15 días y un mes para desarrollarlo. Los guionistas pueden trabajar, dependiendo de la serie, en la oficina o en casa, pero han de reunirse varias veces con los productores ejecutivos para revisar su guión e ir introduciendo cambios. De esta forma se llega a la versión final, donde se introducen los diálogos y con la que se hacen las primeras pruebas con los actores.
A la tensión, carcajadas
“Lo mejor de ser guionista de televisión es que puedes organizarte como quieres y cada día es diferente, ¡te están pagando por imaginar cosas! Lo disfrutamos mucho. ¡En la oficina nos tienen mucha manía porque solemos reímos a carcajadas!”, explica Pablo Tebar, de Herederos. Pero no todo son risas en las redacciones de las productoras. Aunque las reuniones entre guionistas se aceptan hasta las ideas más disparatadas, éstos están sometidos a muchas restricciones de trama, personajes, producción, etc. El ritmo de trabajo es frenético y a la dificultad de alargar historias que muchas veces llevan más de 80 capítulos en pantalla, se le une la presión de los índices de audiencia, tan crueles que pueden hacer que una serie desaparezca en cuestión de días. “Siempre se dice que entre los guionistas de TV nunca hay gente muy mayor, y es verdad, porque es un trabajo muy inmediato, constantemente cambian cosas o caen tramas. ¡La gente no aguanta esto muchos años!”, explica Esther Martínez, de Los hombres de Paco.
A pesar de la dificultad de su trabajo, los guionistas suelen ser los grandes olvidados de las series de televisión. “Se hizo un estreno de la serie en el Cine Capitol y a los guionistas no nos habían llegado las invitaciones. Cuando llegamos allí, ¡no nos dejaban entrar! Ya ves la importancia que teníamos”, explica Carlos García, de El Internado. Esa poca consideración también se refleja en el lugar que se concede a los guionistas dentro del equipo de la serie. “Desde nuestro sindicato intentamos que se dedique el 4% del presupuesto de la serie a los guionistas, mientras que actualmente no estamos ni en el 1,5 %”, explica Alberto Macías, de Cuéntame cómo pasó.
Sin embargo, el renacimiento de la ficción televisiva en EE.UU. augura un futuro más favorable para los guionistas. “Antes se pensaba que el talento sólo estaba en el cine, pero ahora, como producir películas en Hollywood es tan caro, el riesgo y la experimentación se cobijan en la televisión”, sigue explicando Alberto. Que España vaya a seguir sus pasos aún no está claro, pero lo que sí es cierto es que ya comienzan a verse en nuestras pantallas propuestas diferentes. “Creo que vamos a crecer mucho y que podríamos hacer series con gran nivel, pero esto no significa que tengamos que hacer las cosas a la americana, huyendo de nuestra identidad”, dice Pablo Tebar. Sea como sea, lo importante es que la televisión empieza a dejar de considerarse un género menor, inferior al cine. Porque al fin y al cabo, la familia Alcántara, Paco y sus hombres, Aída, Bea, Carmen Orozco y los chicos de El Internado logran lo mismo que los personajes de la gran pantalla: enriquecer nuestras vidas, emocionar a millones de personas.
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“En Aída lo más importante es encontrar buenos gags, por eso les damos muchas vueltas hasta que funcionan y además los actores los ensayan durante una semana”, explica Antonio Sánchez. Los chicos de El Internado, por su parte, han de sufrir situaciones límite para, como explica Carlos García Miranda, “mantener la tensión y el misterio hasta el final”.”A Los hombres de Paco no se les quiere porque sean unos locos que extirpan riñones, sino porque son humanos, se quieren mucho entre ellos y tienen muchos problemas cotidianos. Ésa es la clave de la serie”, afirma Esther Martínez. Las sentencias de Carmen Orozco en Herederos, la mirada nostálgica de una época en Cuéntame cómo pasó y la vida de oficina en Yo soy Bea son las señas de identidad de unas series que ya han escrito un capítulo en la historia de la televisión española.
Alberto Macías
Reflejo de una época
Alberto Macías es licenciado en Periodismo y comenzó su carrera escribiendo una película junto a Ricardo Franco. Después dio el salto a la televisión en series como Canguros y La casa de los líos, hasta que llegó a Cuéntame cómo pasó. En esta serie, según nos cuenta, “el guión se basa en el material que el equipo de documentación nos proporciona y la clave de su éxito es conseguir que el público se identifique con el recuerdo de aquella época”. El resultado no podía ser mejor ya que la serie, a pesar de que tenía que cabarse con la muerte de Franco, sigue aún en parrilla con éxito. Su consejo: “no enamorarse de la primera idea y seguir buscando la trama perfecta”.
www.rtve.es/television/cuentame/
Esther Martínez
Amor a los personajes
Estudió en la Universidad de Málaga centrándose en la creación de guiones cinematográficos, pero nunca recibió formación específica para televisión. Aprendió a escribir para series trabajando en Manolito Gafotas y 20 Tantos. Asegura que “la libertad en televisión no existe” y que “la virtud de un guionista no es ser creativo, sino en adaptarse a las directrices de la serie”. En cuanto a Los hombres de Paco, la serie para la que ahora trabaja, afirma que lo más importante de su guión es “que emociona y los espectadores acaban queriendo a los personajes”. A los estudiantes de guión les diría “que analicen y se pregunten el por qué de cada uno de los elementos en las series que ven”.
www.antena3.com/LosHombresDePaco/
Antonio Sánchez Olivas
Tras el gag perfecto
“Nuestro pequeño secreto es ser muy exigentes con el guión y con los actores. Así nos lo ha enseñado la experiencia”. Habla Antonio Sánchez, guionista de Aída, y se refiere a lo que le ocurrió en 7 vidas, cuando la mayoría del reparto se fue de la serie pero la audiencia, en vez de disminuir, no dejó de aumentar. “Eso demuestra la importancia que tiene el guión”, explica Antonio. En Aída lo miman perfilando muy bien los personajes y sobre todo perfeccionando los gags. “Lo más difícil es no repetirse y ser frescos tras 80 capítulos”, explica. Antonio anima a los jóvenes guionistas a que sigan escribiendo, ya que “haciendo ese aprendizaje algún día les llegará su oportunidad”, afirma.
www.telecinco.es/aida/
Covadonga Espeso
Más allá del patito feo
Tras licenciarse en Filología Inglesa y hacer el Máster de Periodismo de El País, Covadonga Espeso dio el salto a la televisión como guionista de Lo más Plus. Su primera serie fue El señor Alcalde, y después vinieron Periodistas, Un paso adelante, y Yo soy Bea, de la que ahora es productora creativa. “La adaptación de la serie original fue muy libre, por ejemplo, desarrollamos personajes secundarios casi de cero”, explica. La clave del éxito de la serie es “la historia del patito feo y las relaciones que se crean en el ámbito laboral”, afirma. Lo más importante para empezar en la profesión, según ella, es “escribir muchas cosas porque nunca sabes cuándo podrás venderlas”.
www.telecinco.es/yosoybea/
Carlos García Miranda
Misterio al límite
Carlos es licenciado en Psicología y en Comunicación Audiovisual. Tras hacer pruebas sin suerte para ser guionista de El Comisario y Los Hombres de Paco, entró a formar parte del equipo de El Internado. “Lo más importante del guión de esta serie es mantener la intriga a lo largo del capítulo y terminar muy arriba”, explica. Tarea árdua y difícil, pues “cuando ya has puesto a los personajes al límite ¿qué haces para superarlo? Siempre hay que llevarlos un paso por delante”, afirma. Carlos se siente satisfecho por la
valoración del público y la crítica de la serie. ¿Un consejo para un guionista novato? “¡Que escriba mucho porque luego no va a poder escribir lo que quiera!”
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Pablo Tebar
Colmillo retorcido
“Yo soy hijo de actriz y guionista, así que lo de escribir siempre lo he tenido como algo cercano”, explica Pablo Tebar, guionista de Herederos. En esta serie, según Pablo, lo esencial es “tener el colmillo retorcido, ya que todos los personajes, hasta el más bueno, tienen un punto de malicia”. Desde su inicio, el telefilm ha ido evolucionando hasta hacerse más urbano: “ahora el thriller y el humor han cogido más protagonismo”, apunta. Para Pablo, el reconocimiento del público no es importante, ya que cree que cuanto menos piense en lo que hay detrás de los actores más se creerá la serie. Su consejo: “ir a talleres prácticos de escritura, donde te ayudan a desarrollar tu guión”.
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