| Victor Ullate |
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| Thursday, 28 de February de 2008 | ||
La sabiduría del profesorCon sólo 17 años hizo las maletas rumbo a París para unirse a una las compañías más vanguardistas de Europa. De nuevo en España, no paró de trabajar hasta convertirse en una de las figuras más importantes de la danza nacional. Acaba de estrenar espectáculo: Beethoven
Pantalones de cuero, pulseras de colores y una sonrisa contagiosa que ilumina la sala. Víctor Ullate está encantado con su vida y con la sabiduría que le han dado los años; además se siente más querido que nunca. Charlamos con él en la presentación de Beethoven, en el cremoso y refinado Teatro Albéniz. Su voz calma y melodiosa derrocha gratitud hacia quienes siempre creyeron en él.
Es el 20 aniversario de su compañía y le acaban de dar el Premio Max de Honor por su trayectoria, ¿cómo resumiría estos años de carrera? Llegar adonde he llegado ha sido difícil: dejar España con 17 años para entrar en el Ballet Siglo XX, una lesión que me mantuvo inactivo 3 años... Mi carrera
¿Cómo fueron sus años en Francia? ¿Los bailarines tienen que emigrar para ser reconocidos? Fueron muy duros porque yo aún era muy niño y muy naïf y cuando necesitaba un consejo, no tenía a mis padres... Hoy la situación es diferente y hay profesionales que se van fuera porque quieren. Aunque sí que es cierto que a España le faltan infraestructuras, un lugar donde el bailarín se sienta arropado y querido.
La fundé en el 83 porque quería que España tuviera una gran cantera de bailarines. Los inicios fueron duros, ¡recuerdo mis años de juventud siempre trabajando! Hoy disfruto mucho de mis clases, me encanta reír con mis alumnos, darles forma. Ellos creen tanto en mí que me miran como la persona que va a hacer de ellos grandes bailarines. Es un lujo. ¿Cómo surgió el proyecto Primeros Pasos y el Ballet Mestizo? Cuando sufrí dos infartos, en la ambulancia pensé: “si salgo de ésta voy a dedicarme a hacer cosas para los demás”. Y como a mí la danza me ha hecho tan feliz, quiero que también haga felices a niños de centros de acogida y de familias con nivel adquisitivo bajo. Ése es el proyecto Primeros Pasos. El Ballet Mestizo, en cambio, integrará a niños de familias españolas e inmigrantes para que mañana formen una compañía maravillosa. Ambos pretenden erradicar prejuicios sociales acerca de los bailarines. ¿A qué se refiere? En España aún hay gente que piensa que la danza no es importante o que no es una profesión seria. ¿En cambio, ser bailarín, hoy en día, significa tener una importante base cultural? Sí, un bailarín ha de tener una preparación en música, pintura, iluminación... Porque si en un futuro empieza a coreografiar, necesitará estos conocimientos. Háblenos de Beethoven, su actual espectáculo. Está compuesto por dos coreografías; la segunda creada por mí, es la Pastoral, un recorrido de la infancia a la vejez que dedico a mi amiga Ángela del Moral, mi primer amor platónico, quien nos dejó el año pasado a consecuencia de un cáncer. ¿Sigue siendo el baile un arte elitista o cada vez hay más gente interesada en él? Cada vez hay más interés, no hay más que ver Fama, el programa que dirige mi hijo. Ayuda a que la gente sepa que bailar requiere mucho esfuerzo y sacrificio. ¿Qué consejo le daría a un joven bailarín? Que tenga paciencia. Si vale, tarde o temprano llegará su momento. Dice que la danza es vida, ¿se baila poco en España? ¿Si bailáramos más seríamos mejores? El que baila es tan normal como cualquier otro, pero, igual que quien sabe de pintura o de otra rama, se va a aburrir mucho menos y va a ser mucho más feliz. Todas estas cosas te enriquecen, te hacen soñar.
por VANESA SÁNCHEZ, fotos ENRIQUE CIDONCHA |
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Háblenos de su escuela y de su día a día.