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miércoles, 28 de noviembre de 2007

El hermano

menor crece

 

Aunque aún no ha logrado desprenderse de su consideración de estación de paso hacia el cine, el cortometraje español goza de un momento de esplendor único en su historia

Hoy es un gran día: Antonio se va a casar. Y para compartir su emoción ahí están su padre y sus cuatro hermanos esperándole en la iglesia. Sin embargo, la delicada salud del cabeza de familia no aguanta tanta emoción y en mitad de la ceremonia sufre un infarto. La familia entera se trasladará al hospital, donde vivirán una extraña y larga noche en la que saldrá a la luz sus problemas y miserias ocultas entre tanta felicidad...

No es una novela, ni una superproducción de Hollywood. Es el comienzo del último cortometraje de Daniel Sánchez Arévalo, Traumatología, una excéntrica y alocada comedia que, en tal solo 22 minutos, consiguió hacer reír y emocionarse a la sala abarrotada del Festival de Cine de Alcalá de Henares, donde competía con otras 36 obras en el Certamen Nacional. El público comienza a descubrir estas pequeñas obras de arte cinematográficas, ignoradas y alejadas de los circuitos comerciales durante varias décadas en nuestro país. Cada vez son más los festivales que los programas y ya está naciendo un pequeño mercado con la venta de éstos en DVD... Pero ¿qué tiene el corto del siglo XXI para enganchar a tanta gente?

No hay unanimidad entre los expertos para  establecer las características que definen a los cortos. Para unos, como Miguel Ángel Escudero, director técnico de la Agencia del Cortometraje Español, lo único que diferencia a los cortometrajes de las películas es la duración, ya que “se trata de cine igual, es decir de contar una historia a través de la dirección”. Para otros, en cambio, los cortometrajes tienen unas características propias. “La duración, que no suele sobrepasar los 30 minutos, condiciona el tipo de historia que puedes contar, y por otra parte, el hecho de que esté fuera de la industria da una libertad narrativa al director que no tiene cuando rueda un largometraje que después ha de exhibirse en salas”, explica Juana Macías, directora de cortometrajes como Frozen Souls, uno de los cortos del ciclo SGAE EN CORTO. Sea como sea, lo que sí es cierto es que tradicionalmente los cortometrajes han ido asociados a unos elementos indisolubles: tienen carácter no comercial, se ruedan con medios de producción no propios y con un equipo que trabaja altruistamente, y, son la principal escuela donde los directores pueden experimentar con libertad y desarrollar el que será su estilo cinematográfico.

Una historia convulsa

Pero hubo una época en que estas primeras tomas de contacto de los directores del futuro sí formaban parte del circuito comercial de salas. Fue durante los años de la República, cuando en los cines españoles podían verse cortometrajes de Edgar Neville o Eduardo García Martoto. Pero la llegada del franquismo hizo desaparecer esta exhibición, a pesar de que existía una ley que obligaba a proyectar cortos, ya sea por la desidia de la administración y de los gestores de las salas, ya sea por la obligatoriedad de proyectar el No-Do, el noticiario oficial que aparecía, puntual, ante las proyección de todas las películas. Cuando acabó la dictadura y desapareció el No-Do, la situación del corto no mejoró: las subvenciones indiscriminadas, que favorecían la cantidad sobre la calidad, hicieron aflorar obras de pésima calidad, muchas de ellas realizados por los reporteros del noticiario franquista, que desprestigiaron definitivamente este formato. En los años ochenta, la ley Miró del gobierno socialista restauró las subvenciones a la cinematografía española, favoreciendo una pequeña “edad de oro del corto”. Pero muy pronto un decreto abolirá la obligatoriedad de la cuota de pantalla del corto. En ese momento desaparecieron las distribuidoras de cortos, y el espacio que ocupaban estas pequeñas historias fue invadido por la publicidad.

Fue a mediados de los años noventa cuando el corto resurgió con más fuerza que nunca, hasta nuestros días, cuando vive una de las mejores épocas de su historia. Según datos del Ministerio de Cultura, en el año 2006 se produjeron 209 cortometrajes, 44 más que en 2005, alcanzándose la cifra más elevada en los últimos 20 años. Además, el número de rodajes ha sido de 211. “La tecnología digital ha democratizado la creación de cortos, hasta el punto que se ruedan más cortos que películas. Es una oferta cultural popular muy aceptada y se hacen obras de todo tipo: frescas, ligeras, comprometidas…”, explica Miguel Ángel Escudero.  “Los cortometrajes españoles son muy buenos en cuanto a temática y calidad técnica, y por primera vez están avalados por multitud de premios nacionales e internacionales”, afirma Carlos Medina, responsable del ciclo SGAE EN CORTO. “El momento es tan bueno que EE.UU. y otros países empiezan a ver a España como una cantera de grandes cineastas”, explica Aritz Lekuona, de la Escola Superior de Cinema y Audiovisuals de Catalunya.

Y no exageran. Sólo hay que revisar las últimas páginas de la historia del cine español para darnos cuenta de la cantidad de grandes figuras cinematográficas que han surgido de este formato. “Sino que se lo pregunten a Álex de la Iglesia, que se dio a conocer gracias al Mirindas asesinas, o a Fernando León de Aranoa, que comenzó con el corto Sirenas, o a Amenábar, que inició su carrera con Luna”, explica Luís Mariano González, director del Festival de Cine de Alcalá de Henares. Del corto han nacido la mayoría de grandes cineastas españoles, ha sido su escuela, y, algunas veces, un formato al que vuelven entre película y película, como el mismo Lars Von Trier, que tras su larga trayectoria acaba de presentar un corto en la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci). Si a ello le sumamos la democratización que ha provocado la llegada de la tecnología digital, y el nacimiento de un público interesado en vivir estas pequeñas experiencias cinematográficas, el resultado es un momento único.

En busca de la autonomía

“A la vista está que, a pesar del buen estado de salud que vive, para mucha gente el corto sigue siendo un género menor. Prueba de ello es la decisión de la Academia de prescindir de los cortos de la gala de entrega de los Goya de este año”, afirma, dolorido, Luís Mariano González, del Festival de Cine de Alcalá. Y es que el corto aún no ha conseguido ni ser un género en sí mismo, volver a las salas ni crear un industria rentable. “Aunque para el público no sea así, para la industria cinematográfica el corto no deja de ser una estación de paso”, explica Miguel Ángel Escudero.

Sin embargo, no faltan las iniciativas para dignificar este formato y acercarlo al gran público. Unas veces, éstas vienen de la sociedad misma, como la Agencia del Cortometraje Español, creada en 2003 para asesorar a los directores noveles y ayudarles a difundir sus obras. Otras, llegan en forma de subvenciones de los organismos públicos, que ya no llegan sólo del ministerio, sino también de la mayoría de ayuntamientos y comunidades autónomas. También es importante el papel de las escuelas de cinematografía como la ECAM o ESCAC, que facilitan a sus alumnos la producción de cortos. “La ESCAC y su productora Escándalo Films permiten a los alumnos rodar sus cortos y coordinan su presentación y difusión en festivales”, explica Aritz Lekuona, de la ESCAC. De sus aulas han salido figuras como Guillem Morales, director de El habitante incierto, y Juan Antonio Bayona, creador de la taquillera El orfanato.

“La SGAE siempre ha estado comprometida con los nuevos valores del audiovisual, y sabemos que uno de los caminos para abrirse paso son los cortometrajes”, explica Carlos Medina. Para fomentar la exhibición de este formato, surgió el proyecto SGAE EN CORTO, que este año “llevará de gira” a 16 cortos que viajarán hasta enero por cuatro ciudades españolas: Madrid, Bilbao, Sevilla y Santiago de Compostela. Otras medidas para apoyar la exhibición de cortometrajes y llevarlos a su lugar natural, la gran pantalla, es el ciclo de proyecciones Autor en corto, de la Comunidad Valenciana, y el premio Nova Autoria en el Festival de Sitges, que galardona a la mejor dirección, al mejor guión, y a la mejor música original.

Aunque quizás la mejor arma con que cuentan hoy en día los cortometrajistas son los festivales, que no han parado de crecer en los últimos años: El festival de cortometrajes de Madrid, el de Barcelona, y cualquier pueblo que se precie tiene hoy en día un certamen de cortos. Pero el que más apoyo ha dado a este formato es, sin duda, el Festival de Cine de Alcalá de Henares, que en sus 37 años de vida siempre ha luchado “por dignificar el cortometraje convirtiéndolo en protagonista del festival, no en el hermano pobre del largometraje”, explica Luis Mariano González. Juan Carlos Fresnadillo, Santiago Segura, Iciar Bollaín, y Daniel Sánchez Arévalo son algunas de las figuras que han surgido del festival. Nada mejor que el director del evento, Luis Mariano González, observador privilegiado de la reciente historia del cortometraje español para dar un consejo a los jóvenes que quieran empezar a rodar cortos: “Han de pensar si realmente tienen una manera personal de contar las cosas. A veces echo en falta un poco más de riesgo, de creatividad. Lo más importante para crear cortos es tener un mundo propio”, explica. Gracias a su Festival, durante casi cuatro décadas podemos disfrutar de pequeños mundos propios como el de Daniel Sánchez Arévalo, que en Traumatología narra la noche que pasan cinco hermanos en un hospital porque su padre ha sufrido un infarto en la boda de uno de ellos. Las oníricas horas de madrugada sacarán a la luz secretos, miedos, y mentiras que nunca antes habían atrevido a confesar... 

Más información:

AGENCIA DEL CORTOMETRAJE ESPAÑOL  www.acesp.info

ESCOLA SUPERIOR DE CINEMA Y AUDIOVISUALS DE CATALUNYA  www.escac.es

ESCUELA DE CINEMATOGRAFÍA Y DEL AUDIOVISUAL DE MADRID www.ecam.es

FESTIVAL DE CINE DE ALCALÁ DE HENARES www.alcine.org

SGAE EN CORTO www.sgae.es

 

 

PRODUCTORAS DE CORTOS

Avalon

“Hacer cortos no es un negocio”

Desde que nació en 1996, Avalon Productions ha apoyado la producción y la distribución de cortos, además de ser un importante proveedor de cine independiente. “Hacer cortos no es un negocio para casi nadie, pero nosotros producimos cortometrajes a jóvenes promesas para difundir su obra y a larga poder rodar películas con ellas”, explica María Zamora, jefa de producción. Daniel Sánchez Arévalo y David Planell, ganador de una concha de oro en el último Festival de Cine de San Sebastián por el guión, junto a Gracia Querejeta de Siete Mesas de Billar Francés, son algunos de los cineastas que comenzaron su carrera en Avalon. Además, esta productora madrileña también promueve iniciativas como 6x1, que exhibe 6 cortos españoles en importantes salas de varias ciudades españolas. www.avalonproductions.es

 

haiku films

“Hay que dar salida a las historias”

“Hacer cortos es la mejor forma de aprender a dirigir. Si no los haces nunca vas a saber roda, por más que estudies”. Consciente de ello, el joven director y productor Luso Martínez, decidió crear hace tres años junto a varios socios su propia productora, Haiku Films. Inspirados en los poemas breves de origen japonés que dan nombre a su empresa, conciben la producción audiovisual como un conglomerado de prácticas que incluye la publicidad, los vídeo clips y, como no, los cortometrajes. “El aumento de festivales refleja el gusto que tiene la gente por contar historias, ¡hay que dar salida a todo esto!” exclama Luso. Él mismo es autor de varios cortometrajes como El balneario de las ideas, inspirado en la historia de un cuentacuentos. Ahora han producido The Closer, de Cote Soler. www.haikufilms.com

Los directores opinan

El corto, la mejor escuela

 

Seleccionamos cuatro directores que han rodado tanto cortos como largometrajes para conocer sus inicios, dificultades, anhelos, y su forma de ver el mundo  del cine. Todos coinciden en algo: hacer cortos es imprescindible para un director

Juana Macías está exhibiendo Frozen souls a través de SGAE EN CORTO. Es su segundo cortometraje con repercusión mediática, después de que Siete cafés por semana ganase el Goya. Daniel Sánchez Arévalo, en cambio, después del gran éxito de Azuloscurocasinegro volvió a realizar varios cortos hasta ahora, que está preparando su segunda película. A Gracia Querejeta, que lleva desde los años ochenta realizando cortos, documentales y películas, aún le dura la resaca del gran éxito de Siete mesas (de billar francés); mientras que Nacho Vigalondo espera el estreno de su primer largometraje, Los Cronocrímenes, en EE.UU. y España. Noveles, veteranos, creadores de comedias, dramas, ciencia ficción... Son directores muy diferentes, pero todos ellos opinan lo mismo del cortometraje: “es una entidad artística en sí misma”, resume muy bien Nacho Vigalondo, y “la única forma de aprender a dirigir”, recuerda Gracia Querejeta. A la hora de hablar de dificultades y facilidades para los jóvenes creadores, la opinión también es unánime: “La principal dificultad es la financiación”, explica Juana Macías, “aunque no hay que dejarse amedrentar por estas limitaciones -dice Daniel Sánchez Arévalo- siempre hay una manera de hacer y difundir tu obra”.

daniel sánchez arévalo

“El corto debe mimar y respetar”

¿Cómo y cuándo empezaste a rodar cortos?

Estudié un master de cine gracias a una beca en la Universidad de Columbia, en Nueva York. En realidad yo lo que quería era desarrollarme más como guionista, pero había talleres obligatorios y así empecé a dirigir mis primeros cortos y a descubrir la magia de controlar el proceso entero de creación de una película. Me enganchó mucho: en el fondo es  fruto de la necesidad de expresarme y a la vez de formarme y de contar historias.

¿Cuáles fueron las principales dificultades que te encontrarse para rodar tus obras?

Ninguna, en realidad, hoy en día es muy fácil rodar cortos. Te puedes encontrar dificultades en cuanto al presupuesto, pero creo que nunca te tienes que limitar por una cuestión de dinero: hay que trabajar con limitaciones y poco a poco ir subiendo. Yo empecé en mi casa, con dos  personas y presupuesto cero, y poco a poco fui entrando en un círculo de subvenciones, del Ministerio, de la Comunidad, de Canal +, que me permitieron hacer cosas de mayor envergadura. Pero nunca he dicho: “voy a esperar y hasta que no pueda hacer este corto que me va a costar mucho dinero no voy a hacer nada”, No. Si no hay dinero, hay maneras de rodar sin presupuesto.

¿Y para difundirlas?

Hoy en día hay muchísimas maneras: aparte de los festivales, que es nuestra mayor plataforma de difusión, a través de Internet es posible compartir todo lo que haces con mucha gente, en  Youtube, o en tu página web… Hay muchísimas maneras. Todos desearíamos que los cortos pudieran verse en los cines antes de las películas, ¡pero eso es más complicado! Yo, por ejemplo, nunca me he sentido frustrado al pensar que lo que hago no lo ve la gente.

¿De qué corto te sientes más orgulloso y por qué?

Yo diría que de Física II, porque fue el primer corto que grabé en 35mm. y para mí fue un paso a la madurez. Creo que es la mejor historia que he contado en formato corto, estuve preparándolo durante mucho tiempo, años, y es el que más alegrías me ha dado a posteriori. Además, es el prólogo de Azuloscurocasinegro, eso le da una dosis extra de cariño.

¿Cómo valoras tu experiencia en el mundo de los cortos? ¿Cómo ha influido ésta en tu forma de rodar?

Sí y no, influye porque todo lo que he experimentado en el mundo del cortometraje después se ha visto reflejado en el largometraje, me ha servido para tener  un estilo visual, para probar qué casa mejor con qué… Aunque la historia se define por sí misma y te pide una manera particular de enfocarla.

¿Con qué formato te quedas?

¡Eso es como preguntar a quién quieres más a papá o a mamá! No quiero decidir, de hecho, después de hacer un largometraje he vuelto a hacer tres cortos, y ahora estoy preparando mi segundo largometraje y estoy seguro de que cuando lo termine probablemente vuelva a hacer algún corto. Creo que son formatos bastante compatibles y que no se puede pensar el cortometraje como el paso previo al largometraje. El corto es un formato válido en sí mismo, con entidad propia, y que hay que cuidad, mimar y respetar y no abandonarlo, no quitarle importancia o valor.

¿Cómo valoras el panorama actual de los cortos en España?

Con las nuevas tecnologías es mucho más fácil hacer cortos y eso ha hecho aumentar la cantidad pero no necesariamente la calidad… Echo un poco en falta el respeto a la cámara, al cine, al proceso de contar historias… Tener una cámara de vídeo en mano hace que algunos digan: “me voy a la calle y grabo lo que sea” Yo nunca he hecho eso y nunca lo haré, me parece que también es importante la elaboración previa de crear la historia, escribir un guión, tener la necesidad de estar contando algo. No creo que se tenga que olvidar por más fácil que sea ahora rodar un corto.

¿Crees que está naciendo un público que pide cortos? ¿A qué se debe el aumento de festivales?

Yo creo que siempre ha habido público interesado, el problema es que la gente no tiene cultura de ver cortometrajes, no está acostumbrada a que se consuman de forma habitual. Sin embargo, luego cuando vas a cualquier festival no deja de sorprenderte lo mucho que la gente disfruta, y creo que es una pena que eso no se difunda más. La gente tiene un poco de pereza, o se lo das todo delante de sus ojos o no busca. Necesitaríamos tener más inquietudes culturales, no esperar a que nos lo den todo hecho.

¿Cómo será tu próxima película?

Ya he escrito el guión, ahora estoy en la fase de preproducción y de casting. Es una historia coral, una comedia, ¡y poco más te puedo contar ahora porque mi productor me cortará la cabeza! (risas) Se rodará el próximo año.

¿Un consejo a quien quiera empezar a rodar cortos?

No dejarse amedrentar por las limitaciones, del tipo que sean, que se solucionan trabajando. Las limitaciones están ahí y hay que ver de qué manera te adaptas a ellas para contar tus historias.

Filmografía

Exprés (2003): Ganador del Notodofilmfest y nominado al Mejor Cortometraje de Ficción en los Goya 2004.

Física II (2004): Ha cosechado más de 50 premios, además de ser preseleccionado a los Oscars en 2005.

Azuloscurocasinegro (2006): Fue una de las películas españolas más importantes de 2006 y ganó 3 Goyas en la pasada edición.

Traumatología (2007): Con Raúl Arévalo y Quim Gutiérrez en el reparto, acaba de presentarse en el Festival de Cine de Alcalá.

Más información www.sanchezarevalo.clubcultura.com


gracia querejeta

“Sólo se aprende a hacer cine rodando”

¿Cómo empezaste a rodar cortos?

Yo lo que más he hecho son documentales, que podrían considerarse cortometrajes porque duran menos de 60 minutos, aunque también he rodado algún corto de ficción.

¿Tuviste dificultades a la hora de rodarlos o exhibirlos?

La verdad es que casi todo lo que hice salvo el primero de ellos estaba destinado a la televisión, por lo que no tuve que preocuparme de la exhibición en cines.

¿De qué corto te sientes más orgullosa y por qué?

Del capítulo que hice para una serie que se llamaba El partido del siglo. Hablaba de Di Stefano, el jugador de fútbol, y duraba media hora. Fue una propuesta que se me hizo y me pareció muy marciana porque aunque he sido muy futbolera en otras épocas de mi vida, me pillaba un poco fuera de juego. El hecho de conocer a Di Stefano y de  hacer un mini documental sobre su vida y su historia fue una experiencia fantástica. Estaba destinado al DVD y a la TV.

¿Qué diferencias hay entre rodar cortos y películas?

La única diferencia es la duración: un cortometraje puede durar 10 o 20 minutos, mientras que una película no puede durar menos de una hora y media; eso marca la estructura del guión y la forma de captar la atención del espectador. Aunque formalmente y técnicamente son lo mismo.

¿Hacer cortos es la mejor escuela para un joven director?

Sí, totalmente y absolutamente. Yo creo que hacer cine solamente se aprende rodando, no hay otra manera. Además, ahora con las nuevas tecnologías es muy fácil acceder a cámaras de video.

¿Qué te aportó a ti la experiencia de rodar cortos?

La verdad es que fue definitivo, porque cuando empecé a dirigir no tenía muy seguro qué quería hacer profesionalmente el resto de mis días, y a base de trabajar mucho y aprender poco a poco me fui dando cuenta de ello. Recuerdo que en mi tercer documental dije: “definitivamente, me voy a partir lo que haya que partirse para seguir haciendo este trabajo”. Fue rodando un capítulo de El hombre y la industria, el tercero. De pronto, decidí que inevitablemente, para bien o para mal, ya estaba metida en el tema de corazón.

¿Cómo valoras el panorama actual de los cortos en España?

Se están haciendo muchísimos cortos, y además hay directores que han hecho largometrajes y que sin embargo siguen haciendo cortometrajes, yo creo que el panorama es absolutamente variado y así es como debe ser.

¿Crees que es un género en sí mismo o está desvalorizado en nuestro país?

No debe ser una estación de paso hacia el largometraje. Una cosa es que nos sirva como fórmula de aprendizaje para algunos, pero para otros no, porque hay directores europeos y americanos que después de hacer largometrajes han pasado al corto y a mí también me podría volver a pasar en un momento dado, sin ninguna duda. Creo que el corto tiene una finalidad en sí misma, son películas pero de menor duración.

¿Crees que está naciendo un público que pide cortos?

Me doy cuenta de que sí que lo hay. Muchos festivales tienen una sección de cortometraje, y además hay certámenes bastante específicos, con lo cual es cierto que existe una demanda, quizás lo que no hay es un circuito comercial importante, porque desde que hace muchísimos años se quitó la obligación de poner cortos delante de los largometrajes. La parte comercial es la más castigada, pero eso no quiere decir que no exista una demanda, por parte de los jóvenes, sobre todo.

Háblanos de Siete mesas de billar francés, ¿esperabas la buena acogida que ha tenido?

Más que esperarme, rezaba porque tuviera buena acogida, que es lo que todos hacemos cuando hacemos un largometraje que nos ha ocupado 2 años y pico de nuestra vida, cuando uno hace el trabajo seriamente y de corazón, poniendo todo el talento que tiene, es para que tenga buena acogida.

¿Es tu mejor película?

Es consecuencia directa de las películas anteriores, pero no sé si es mi mejor película, ¡eso lo tienen que decir los demás! Yo les tengo mucho cariño a todos mis films. Lo mejor de la película es que habla de personas reales y problemas que podemos tener todo el mundo, además están vistas no sólo desde lo dramático sino también desde una distancia irónica que puede hacer sonreír al espectador.

¿Tienes algún proyecto nuevo en mente?

Es muy pronto para hablar de proyectos nuevos, ¡con lo que tardo yo en hacer guiones!

¿Qué es lo que te motiva para seguir haciendo películas?

Me apasiona contar historias en la pantalla, a veces es un tipo de pasión pesada, pero tengo la conciencia de que es mi trabajo y lo importante para mí es que ahí siga.

Filmografía

Una estación de paso (1992): Ganó el Premio Especial de Jurado en el Festival de Cine de Valladolid.

Di Stefano (1999): Capítulo de la serie El Partido del Siglo del que se declara muy orgullosa. “Fue una experiencia fantástica”, dice.

Héctor (2004): Protagonizada por Adriana Ozores, se llevó la biznaga de Oro a la mejor película en el Festival de cine de Málaga

Siete mesas (de billar francés) (2007): Ha ganado el premio a la mejor actriz y al mejor guión en el Festival de San Sebastián.

Más información www.sietemesas.com


juana macías

“Un formato con más libertad”

¿Cuándo empezaste a rodar cortos?

Después de terminar la universidad, conocí gente afín a mí con la que empecé a filmar mis historias.

¿Tuviste dificultades para empezar en este mundo?

Sí, la principal dificultad siempre es la financiación, siempre dependes de subvenciones que a veces llegan y otras no. Otra dificultad es que en los cortos todo el mundo trabaja gratis, por lo que coordinar a 30 o 40 personas que colaboran altruistamente es complicado.

¿Cuáles son los principales cortos que has realizado?

El primero en formato cine fue Siete cafés por semana, se vio mucho y me abrió muchas puertas, porque ganó muchos premios, entre ellos el Goya en el 2000. Otro del que me siento especialmente orgullosa es Frozen  Souls, un trabajo un tanto experimental del que estoy muy satisfecha. Es un proyecto muy interesante en el que he podido probar muchas cosas y del que me ha gustado tanto el proceso como el resultado.

¿Hacer cortos es esencial para un director?

Es fundamental para alguien que quiera dirigir. Es un género que te permite jugar con con las que en un largometraje es más difícil, tanto con la historia como con la estructura.

¿Entonces el corto es un formato valorado en sí mismo y con unas características específicas?

Sí, lo es por la duración, que condiciona el tipo de historia, y además porque al estar fuera de la industria permite una mayor libertad narrativa. Creo que está bien valorado, tanto en España como fuera, ya que hay muchos cortos que sirven de carta de presentación del cine español en el extranjero. Sólo le falta consolidación, que se emitan en televisión y que se paguen correctamente.

¿Qué opinas de la decisión de la Academia de quitar el premio al mejor cortometraje de la ceremonia de los Goya?

Es increíble. No entiendo las razones y estamos muy indignados. ¡Es absurdo! Creo que es un error separar el cine de los cortos. No sé si habrán rectificado ya, pero está claro que ha habido una reacción.

Háblanos de tu cortometraje Frozen Souls

Dura trece minutos y es el retrato fugaz de tres conversaciones de tres hombres con tres mujeres. Se intuye a las mujeres, que nunca vemos. Lo más importante fue el trabajo con los actores, es un proyecto muy interesante, una especie de mezcla entre monólogo y diálogo.

¿Cómo valoras las iniciativas como SGAE en corto?

He estrenado varios cortos en este ciclo. La iniciativa es muy interesante, ya que te permite tener un espacio de exhibición estable de tu trabajo.

¿Qué otros proyectos tienes?

Ahora de momento no voy a hacer más cortos ya que tengo un proyecto de largometraje

Filmografía

La Yaya (2001): Con Susana Hernández y Silvia Casanova.

Siete cafés por semana (1999): Ganó varios premios, entre ellos el Goya al mejor cortometraje de ficción en el 2000. “Se vio mucho y me abrió muchas puertas”, explica Juana Macías.

Frozen souls (2006): Corto más experimental, forma parte del proyecto SGAE EN CORTO, exhibiéndose en varias ciudades españolas. Es el retrato fugaz de tres conversaciones de tres hombres aislados en su miedo a vivir y en su egoísmo.


nacho vigalondo

“La ciencia ficción, mi juego favorito”

¿Cómo y cuando empezaste a rodar cortos?

Empecé de una forma muy inocente, en el instituto grabando con una cámara. Poco a poco empecé a aprender cosas y me di cuenta de que había festivales donde podía dar a conocer mi trabajo…

¿Cuáles fueron las principales dificultades que te encontraste a la hora de rodarlos y difundirlos?

Lo más difícil para mí fue organizar los envíos… ¡tenías que hacer copias y era un engorro!

¿De qué corto te sientes más orgulloso?

De Código 7, es un cortometraje de ciencia ficción hecho con pocos recursos.

¿Cómo fue ser nominado al Oscar por 7:35 de la mañana? ¿Te abrió muchas puertas?

Fue una sorpresa increíble porque no me lo esperaba para nada. Me ha abierto muchas puertas, pero aún así sacar adelante mi largometraje ha sido muy difícil.

¿Cómo valoras el panorama actual de los cortos en España?

¡Es muy bueno! Gracias a la tecnología por primera vez la calidad está por encima de los medios. El lenguaje audiovisual ya no es un misterio, por lo que cada uno puede desarrollar su estilo muy deprisa. La producción deja de estar estratificada y se populariza.

¿Crees que es un género en sí mismo o está desvalorizado en nuestro país?

La diferencia no es más que la duración. Es la misma entidad artística que el cine.

¿Qué opinas de que los cortometrajes se hayan eliminado de la gala de entrega de los Premios Goya?

Es una decisión muy poco afortunada que además no tiene ninguna explicación oficial. La Academia ha dicho que lo hace para aligerar la gala, ¡eso es absurdo! Hay muchas formas de amenizar una gala y la última es quitar un premio tan importante.

¿Cómo surgió la idea de tu primer largometraje Los Cronocrímenes?

Tenía varias historias esbozadas y es la que más me atraía.

Háblanos del rodaje

Fue maravilloso, aunque también muy complicado y duro. ¡Después de un año siempre tienes a recordar sólo lo bueno! Pensaba que actuar y dirigir no sería complicado, pero después me di cuenta de que la entrega física es muy dura.

¿Te esperabas la buena acogida que Los Cronocrímenes ha tenido fuera de España?

No, ni me esperaba la buena crítica que ha tenido fuera, ni la polémica que ha habido aquí. Lo que es seguro es que en EE.UU. ha ganado premios y se va a hacer un remake.

¿El público español no está preparado para ver cine nacional de ciencia ficción? ¿Qué te atrae de este género?

Sí, al no haber una guía o una tradición resulta más difícil. Yo me siento un fan de la ciencia ficción a nivel casi infantil. ¡Para mí es una oportunidad de fugar con mis juguetes favoritos!

¿Qué otros proyectos tienes?

Estoy intentado acabar un guión para el año que viene. Lo más probable es que lo ruede en EE.UU., se llamará La Rampa.

¿Seguirás haciendo cortometrajes?

Sí, mientras acababa Los Cronocrímenes hice tres cortos más, y seguiré rodando más en el futuro, seguro.

Filmografía

Código 7 (2002): “Es el corto del que estoy más contento”, afirma Nacho. Está protagonizado por Alejandro Tejería.

7:35 de la mañana (2003): Excéntrica comedia musical que le valió la nominación al Oscar al mejor cortometraje en el 2005.

Los Cronocrímenes (2007): Su primer largometraje. Se trata de un thriller de viajes en el tiempo protagonizado por Karra Elejalde y Bárbara Goenaga que ha ganado el premio a la mejor película en el Festival de Cine Fantástico de Austin (Texas).

Más Información www.cronocrimenes.com  www.nachovigalondo.com

 

¿Qué es lo más importante a la hora de hacer un corto?

   Algunos consejos para cineastas novatos

Lo más importante es  contar una historia, y aportar tu propia visión sobre ésta: que realmente se vea la visión particular y única de alguien. Que no suene a “esto ya lo he visto yo en otro sitio”, es lo que todos buscamos cuando vamos al cine. Daniel Sánchez Arévalo

“Es fundamental, por una parte, tratar de ser fiel a lo que uno tiene en la cabeza y cómo quiere contarlo, y por otra, respetar también las leyes que la propia película poco a poco te va dictando. Hay que tener ojo para saber cuándo lo que está escrito hace 6 meses tiene que ser  revisado”. Gracia Querejeta

“Yo aconsejaría a los futuros directores que empiecen en vídeo y que busquen gente de la que puedan aprender. Hoy en día tienen una gran ventaja: con las cámaras digitales pueden probar mil cosas”. Juana Macías

La única forma de aprender a dirigir es rodando, lo que descubres dirigiendo jamás lo aprenderás en teóricamente, por más que estudies, porque el cine es imprevisible”. Nacho Vigalondo

“No hay una fórmula para que un corto tenga éxito, pero lo que es cierto es que si se trabaja bien la promoción y la distribución se tiene mucho ganado. Además no hay que tener prisa, las historias hay que dejarlas en su proceso de maduración”. Miguel Ángel Escudero (Agencia Española de Cortos)

 “Hay mucha gente que pone todo su entusiasmo en realizar su corto y se olvida de promocionarlo, eso es un error, hay que saber venderse. Ahora incluso están apareciendo agencias especializadas en promocionar los cortos en festivales”. Luis Mariano González (presidente del Festival de Cine de Alcalá)

 
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Número 4 - Verano 2008

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