|
la voz cantante, por La Shica |
|
|
|
viernes, 28 de noviembre de 2008 |
La música de mi vida

La música o la danza ... que para mí vienen a ser la misma cosa, sólo que dicha en dos idiomas diferentes, son la mejor forma de vivir que he encontrado hasta ahora. Aunque contradictoriamente, vivir de ellas me ha resultado en algunas ocasiones muy, muy, muy difícil. ¡Dificilísimo! |
|
Leer más...
|
|
|
la voz cantante, por Lourdes Hernández |
|
|
|
viernes, 26 de septiembre de 2008 |
Hablándome

Hace algunos meses, hablar sobre mi música y sobre cómo me siento al hacer una canción me habría parecido imposible. Para empezar porque nunca había reflexionado sobre ello como un proceso real, sino más bien como un momento mágico de comunicación de un universo interno, que todos tenemos, pero al que algunos damos salida en forma de palabras y frases musicadas. |
|
Leer más...
|
|
|
la voz cantante, por Hevia |
|
|
|
viernes, 23 de mayo de 2008 |
La involución

¡Qué poco dura lo bueno! Antes había dos tipos de humanos. Los siervos de la gleba doblaban el espinazo para cebar a los nobles. La cosa fue mejorando cuando
algunos siervos progresaron y exigieron la igualdad a base de guillotina. Pero pronto se dieron cuenta de que su bienestar necesitaba de un escalón inferior.
Entonces nació el proletariado, que era el que doblaba el espinazo para la burguesía. Tras un siglo de lucha, el proletariado fue alcanzando aquello que desde antaño disfrutaban los de arriba: Tres comidas diarias, tiempo de ocio, seguro médico, televisor de plasma, coche de ciento veinte caballos, banda ancha y vacaciones en Marina d' Or.
Los de abajo siguen cebando a alguien, pero no se dan cuenta porque ahora lo hacen con la barriga llena. Si los de arriba, es decir, los del préstamo hipotecario, no se pasan apretando, hay tranquilidad para rato.
¿Y los músicos qué? Al principio había dos tipos: Unos, como cualquier siervo hijo de vecino, trabajaban para los señores y comían de lo que su mano les tendía. Otros malvivían tocando la gaita de pueblo en pueblo. Estos últimos ni siquiera se molestaban en firmar lo que componían. Y ciertamente alguno componía de manera magistral. |
|
Leer más...
|
|
|
|